Lenguaje en el día a día
Conversaciones para el paseo y las rutinas de casa
Ideas para conversar al vestirse, pasear, preparar la merienda y recoger juguetes, con ejemplos que dejan espacio a las palabras y los gestos del niño.
Publicado el · Bzngr Apps
Hay días en los que no cabe preparar un juego nuevo. Sin embargo, al buscar una camiseta, caminar hasta el colegio o guardar un coche ya tenéis algo sobre lo que hablar. Las rutinas pueden abrir conversaciones pequeñas, sin añadir una ficha, una pantalla ni una lista de palabras que completar.
ASHA propone hablar sobre lo que hacemos durante las actividades diarias. Las siguientes escenas son ejemplos para probar en familia. Elige una que encaje con vuestro día y sigue la idea que aporte el niño.
Al vestirse
Pon a su alcance dos prendas y comenta algo que ves: «Esta camiseta tiene rayas; esta tiene un barco». Puede escoger señalando, cogiendo una o hablando. Cuando elija, responde a la elección: «Hoy viaja el barco contigo».
Si empieza una historia sobre el dibujo, deja que la cuente. Quizá ese barco va al espacio y necesita botas. Puedes añadir «Entonces las botas serán del capitán» mientras seguís vistiéndoos. No necesitas pedirle que repita rayas o barco para aprovechar ese rato de conversación.
Durante el paseo
Busca algo que llame su atención y describe lo que ocurre: «Ese perro lleva una rama enorme». Después espera. Si señala un pájaro, la conversación puede cambiar de protagonista. Si pregunta por el perro, podéis imaginar adónde lleva la rama.
Cuando habléis de lo que pasó en el colegio, una pregunta situada puede dar una pista más concreta que preguntar por todo el día. «¿Con qué jugaste en el patio?» acota la escena. El servicio de logopedia de Newcastle NHS recomienda dar contexto cuando cuesta entender el habla del niño. Si no quiere contar nada todavía, podéis seguir mirando lo que encontráis en el camino.
Al preparar la merienda
En una tarea sencilla que ya hagáis juntos, comenta una acción: «Voy a poner la pera en este plato». El niño puede decidir dónde va otro alimento o contar para quién es. Si monta una merienda para un muñeco, puedes preguntar «¿Dónde se sentará?» y seguir su propuesta.
Alterna preguntas con comentarios. «Este plato parece una piscina» deja una idea abierta sin exigir una respuesta correcta. Si el niño dice «para la rana», puedes continuar: «La rana tiene una piscina de pera». La conversación puede ser disparatada y seguir teniendo sentido para vosotros.
Al recoger los juguetes
Inventad destinos para dos objetos: «El tren duerme en esta caja y el carro en aquella». Deja que el niño elija dónde guarda los demás. Quizá el dinosaurio necesita una cueva y el loro quiere quedarse encima de un libro.
Si vais con prisa, basta una frase y una respuesta. No todas las rutinas necesitan alargarse. Otro día podéis recordar la escena: «¿Sigue el dinosaurio en su cueva?». Así recuperáis una idea compartida sin preparar materiales nuevos.
Dejar espacio para su respuesta
Una conversación también puede continuar con una mirada, un gesto o un dibujo. Si no entiendes una palabra, puedes decir qué parte has entendido y ofrecer otra forma de mostrarte la idea. En qué hacer cuando no entendemos una palabra encontrarás ejemplos para esos momentos.
Si hay una pauta de logopedia, preguntad cómo encajarla en una rutina concreta. El tiempo, las palabras y la ayuda que necesite el niño dependen de ese plan. El resto del día puede seguir lleno de conversaciones sobre lo que le interesa.
Después de jugar con Rana Ronaldo, quizá quiera llevar una rana o un río a una de estas escenas. Podéis dibujarlos, inventarles una merienda o continuar su aventura con los juguetes. Para otra ocasión, la lista de palabras con R ofrece personajes y objetos entre los que escoger.